
Soy un inconsciente, lo reconozco. Y a veces mi inconsciencia me da satisfacciones. Si ayer mismo os contaba mi incapacidad para planificar carreras y que acabaría fundido en las últimas cuestas, hoy escribo que el que no arriesga no consigue lo que quiere. En la salida cambio impresiones sobre la estrategia de carrera con unos compañeros de entrenamiento. El que menos claro lo tiene, yo...digo que voy a hacer entre 1h30' y 4 horas para no pillarme los dedos, je,je,je. Alberto y Alicia tienen intención de acabar en 1h43'. Demasiado para mi, pienso. Pistoletazo de salida y arrancamos. A pesar del frío, cerca de 3 bajo cero, corro en pantalón corto y no me arrepiento. Sé que las mallas me sobrarían a los cinco minutos. Lo malo de esta carrera es que si te dejas llevar por la euforia en los primeros kilómetros que son de bajada, lo pagas en las subidas que te encuentras a partir del 12. Pasamos el 5 en 24'33", estamos en lo fácil y no hay que pecar de euforia, pero me encuentro muy cómodo. Poco antes del 8, veo que mis compis se quedan por lo que decido seguir a mi ritmo. Pasado el 9 me encuentro con Lolo del
Grupo de Atletismo Casa de Extremadura de Coslada. Charlamos de nuestras cosas, nuestras lesiones, nuestros planes de futuro y de lo difícil que está lo de la Media de Coslada. Vamos a buen ritmo y sin darnos cuenta, estamos girando en la tapia del cuartel, enfilando la primera subida. Lolo se despide, pues cree que voy a tirar ahí, pero voy a gusto con él y tampoco quiero darlo todo al principio, queda lo más duro de la carrera. Ponemos ritmo crucero, en esta primera parte es Lolo el que marca el ritmo y subimos cómodos. Primera bajada y afrontamos la segunda, aquí marco yo. Le pregunto si va bien, asiente y le digo que igual que hemos podido con la primera, vamos a poder con esta. Yo mismo me sorprendo de mis palabras, pues las cuestas no son lo mío, pero parece que en esta ocasión mi cabeza estaba preparada para el reto. Siento a Lolo que va detrás, me apetecería apretar un poco, pero no es el momento para dejarle en plena subida. Alcanzamos a Román de
Gacelas de Madrid al grito de "Estos de Gacelas de Madrid son unos pringaos". Román es un buen amigo, sabe que es una broma y se ríe. Breve saludo y le adelantamos, aunque el jodío después apretó para cogernos al principio de la bajada. Conseguimos coronar, parece que los pies se pegan al asfalto, y no por el calor precísamente. Aceleramos sin alargar la zancada para evitar lesiones, hemos pasado el 16 en 1h19' y no me lo creo, voy bien. En la bajada nos ponemos a 4'20" y Lolo se queda, después me confesó que bajar no es lo suyo. Sigo con Román unos cientos de metros y también se queda atrás. Queda lo más difícil de la carrera, Montecarmelo. Con las cuestas subidas hasta aquí, ya sólo manda la cabeza y las piernas responden. Paso debajo del puente donde el año pasado paré y las sensaciones son bien distintas, este año voy muy entero. Desde el 18'300 al 20 atravesamos Montecarmelo por una amplia avenida que pica, y como!!, hacia arriba. Consigo hacer el 19 en 4'46" y el 20 en 4'55", entrando en la pista de atletismo contento y marcándome un sprint para parar el crono en 1h44'18", mi segunda mejor marca en la distancia. Resumiendo, me he encontrado muy cómodo y las sensaciones han sido muy buenas. He vencido a las cuestas de El Pardo y Montecarmelo.
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