Bajamos por el carril bici, curva cerrada a la izquierda y bajada hasta la rotonda para desandar lo andado. Aceleramos algo el ritmo. A lo lejos veo a Emilio con su camiseta naranja de Forofos del Running, que casi recuperado de una operación, se enfrenta como un auténtico valiente al bochorno existente. Saludos, breve charla y seguimos nuestro camino. "¿Cómo vas Jaal?" Bien, me contesta, pero no lleva cara de estar pasándolo bien. Yo tampoco, hoy no es de esos días en los que se disfruta corriendo, es el día de las épicas. Antes de abandonar Leganés Norte, vemos un corredor en el suelo atendido por voluntarios y los servicios de emergencias. Abandonamos de nuevo el asfalto hacia el kilómetro 8,400 y retomamos el carril bici, esta vez cobijados por las sombras de los árboles de Zarzaquemada. Quedan poco más de 1.500 metros para llegar a meta, pero fallan las fuerzas. En algún momento pienso que lo de bajar de 50' se aleja, pero la verdad que hoy lo importante es llegar. ¡¡Vamos que ya está ahí el polideportivo!!
Terminar la carrera en una pista de atletismo, tiene su aquel. En esta en concreto alguna vez me he marcado series de 400 con Oscar y Andrés, también bajo un sol de justicia. Pisamos tartán..."¿quedan fuerzas para esprintar, Jaal?". Va a ser que no, entramos juntos, parando el crono en 49'25". Misión cumplida, hemos llegado enteros. Recogemos la bolsa de corredor, con una camiseta bastante chula, por cierto, y buscamos sombra para estirar, hidratarnos y cambiar impresiones, junto a los amigos del Grupo de Atletismo Casa de Extremadura de Coslada.
Y llega el momento de la mañana, el debut de Gorka. Ya ha corrido varias carreras a bordo de su carrito, pero esta vez pateará el tartán durante 100 metros.
En la salida se empeña en correr en dirección contraria, y tras reconducirle, veo que tiene maneras. Hábilmente decide correr por la cuerda de la pista, mientras el resto de los peques toman la curva más abiertos. Vamos en última posición, el resto de corredores nos sacan casi todos dos años y eso se nota. Pero Gorka no se viene abajo. En la recta de meta, se abre con pericia y consigue adelantar a dos participantes, quedando en una meritoria antepenúltima posición y terminando feliz con su medalla al cuello. El año que viene, volveremos dando guerra.
En la salida se empeña en correr en dirección contraria, y tras reconducirle, veo que tiene maneras. Hábilmente decide correr por la cuerda de la pista, mientras el resto de los peques toman la curva más abiertos. Vamos en última posición, el resto de corredores nos sacan casi todos dos años y eso se nota. Pero Gorka no se viene abajo. En la recta de meta, se abre con pericia y consigue adelantar a dos participantes, quedando en una meritoria antepenúltima posición y terminando feliz con su medalla al cuello. El año que viene, volveremos dando guerra.
Si queréis, podéis ver unas fotos que hizo Martina de la salida y entrada en meta de la carrera de adultos y algunas de los peques.
Y para acabar, felicitar a los organizadores, voluntarios y patrocinadores que hicieron que, una vez más, disfrutásemos sufriendo de una de las mejores carreras populares del circuito madrileño.